terça-feira, 1 de março de 2022

Apocalipse Parte 3

Mas Dios, al darles las almas a aquellos sacerdotes, escribas y fariseos que habrian de oponerse a su Verbo hasta el extremo de hacerle morir en la crux, no creo almas especiales de deicidas, de crueles, de injustos, de avidos de poder ni de falsarios. No. Creo para ellos almas en un todo iguales a las de todos los hombres. Iguales por creaciOn, viniendo despues a ser tam-bien iguales por la lesion del Pecado original, como iguales eran la Ley y la Revelacion para todo Israel e iguales asimismo en el dis-frute de la libertad de querer que tenian los de superior condicion y los mas bajos. Mas eran muchos en demasia los del Templo y de las Sinagogas en los que la justicia hallabase por dernas decaida, el Templo sa-grado habianlo convertido en «cueva de ladrones» (Mateo-Marcos-Lucas) y los hipocritas habian venido a ser los descendientes de los Asideos. Los degenerados descendientes de lo Asideos. Porque estos fueron hombres de elevada y autentica moral, de una completa fideli-dad a la Ley y a la doctrina de Moises, de nobles sentimientos de amor patrio por el que supiereon combatir y morir para salvar la m-elon de los engatiadores y corruptores. Por el contrario los fariseos eran rigoristas tinicamente por fuert, mientras que por dentro y en la sombra eran «sepulcro's blanqueados llenos de podredumbre» y aun-que se tuvieran por «los separados» de los mas, no lo eran precisa-mente por haberse apartado del pecado. Y, como ellos, eran los escribas que habian deformado y hecho imposible la practica de la Ley al recargarla de tradiciones atiadidas por ellos. Asi es cam° sus almas pudieron ilegar a ser deicidas y su libertad, esa libertad que Dios les otorgo, la emplearon para matar al Hijo de Dios. Matar al Hijo de Dios! iCalumniarle! iPresentarlo por lo que no eral. Mas i,es este acaso pecado exclusivo de entonces? No, sino que tambien ahora se da ese pecado. Y si bien no se alza directamente la mano para abofetear, torturar y matar a Cristo, se la levanta asi-mismo sobre El, presente en sus siervos. Porque es tambien ahora Jesus el que sufre en los que son perserguidos cualesquiera que sean las persecuciones que sufren. Saulo de Tarso no mataba personalmente a los cristianos, pero «apro-boba su asesinato» (Hechos 7,56) y «asolaba la Iglesia penetrando en las casas y llevandose a los hombres y mujeres a los que hacia encarcelar» (Hechos 8,3). Era un Anticristo en activo el que, mas adelante, habia de ser Apostol y Vaso de eleccion, el que habria de combatir con singular perfeccion al anticristo hecho presente sin perdida de tiempo en las diver-sas regions en las que surgieron las iglesias de Jesus. Mas mientras iba a Damasco «respirando amenazas y muerte contra los discipulos del Sefior» provisto de «cartas para las sinago-gas de Damasco con las que poder llevar detenidos a Jerusalen a cuantos encontrara de aquella fe» (Hechos 9,1-2), Zque le pas6? El encuentro con Cristo cerca de Damasco. Y i,que le dijo Cristo? Por ventura le pregunt6: «ZPor que persigues a mis siervos?» No, sino que le dijo: «i,Por que me persigues?». Jesus era el perseguido. Es Jesus el que sufre la persecucion en sus siervos puesto que esta en ellos y en ellos continua su PasiOn. Y quien persigue a un siervo de Dios, a un hijo adoptivo de Dios y hermano de Jestis, hiere igualmente a la Palabra del Padre, al Hijo Unigenito del Padre, a Jestis que, como Dios, esta en el Padre y en los verdaderos cristianos. C,Pecado este tinicamente de ahora? No, sino de siempre. Y no siempre los que persiguen a los .siervos de Dios y a los hermanos mas queridos de Cristo son los anticristianos de la mas variada con-sino que muchas veces la persecuciOn proviene de quienes de-bieran ser ayuda para ellos; de quienes, por orgullo, no quieren que otros, «los mas bajos», se eleven hasta donde ellos no alcanzaron; de quienes, por ser tibios, no pueden comprender como otros sean llama fundida con la Llama: espiritu del hombre hecho llama por la caridad de Cristo y para Cristo, hecho una sola cosa y un solo Fuego con el Espiritu de Cristo; de quienes no recuerdan bien ni comprenden como es debido uno de los himnos mas bellos que contiene el Evangelio: «Sea dada gloria a Ti, Padre, Senor del Cielo y de la Tierra porque escondiste estas cosas a los sabios y prudentes y se las revelaste a los pequerios» (Mateo 11,25; Lucas 10, 21); y; por ultimo, de quienes «por acepciones personales o deseo de regalos» (Deuteronomio 16,19) se hacen ciegos y faltan a la justicia. Errores inherentes a la debilidad del hombre que, por mas que se •ubra con vestiduras sagradas, continua siendo «hombre». Errores que han llevado a. siervos ,de Dios a las llamas y a las carceles y que, min hoy dia, colocan cadenas, que por mas que no sean cadenas ma-teriales, son ciertamente siempre cadenas: a la doble libertad del indi-viduo elegido siervo por su Senor, a la libertad del hombre que, aun cuando no realice actos que vayan contra el sentido de la ley del Estado y contra sus semejantes, es siempre sagrada y contra la liber-tad especial del siervo de Dios que quiere servirle como El se lo demanda. Antes, mucho antes que Jesus, la voz de los profetas predijo que los pueblos que no conocian al Senor llegarian a ser «su pueblo» en lugar de aquel que no le quiso reconocer. Jesus, muchos siglos des-advierte a los suyos que «los Gentiles les aventajarian en justi-cia a muchos de ellos». Y les di6 ejemplo de como tratar a los Gentiles y a los pecadores para conducirlos al Camino, a la Verdad y a la Vida. Con todo, los mismos Apostoles, con estar amaestrados directa-mente por la palabra y el ejemplo del Maestro, a causa de su rena-ciente orgullo de ser «hebreos», pusieron abstaculos al trato con los Gentiles. El ejemplo de Pedro con el centurion Cornelio (Hechos 10) clic!, a entender a todos como el orgullo puede detener la conquista se las almas o permitir que estas no accedan a la Vida. Y Dios hubo de intervenir con un milagro para persuadir al .ApOstol de que «Dios no hace distincion de personas sino que en cualquier nacion le es acepto quien le teme y practica la justicia» (Hechos 10,34-35). Jesus y antes que El los Profetas hablaron claramente sobre la condicion de Cristo. Y,' con todo, llegada la tarde del Jueves, por mas que se hubiesen fortificado con la purificacion y la Eucaristia que les administrO el Pontifice eterno, he aqui que la debilidad hu-mana, que no desaperece con la consagraciOn, les hace huir despavo-ridos y avergonzados e, incluso, renegar. Y el mismo Pedro, sucesor de Jestis en el gobierno de la Iglesia, es el que le niega.Y despues, bien que hubiese sido investido una y otra vez por el Espiritu Santo, no fue lo debidamente comprensivo con sus hermanos en el ejercicio sacerdotal, mostrandose debil hasta el punto de adoptar dos modos de vida (Galatas 2, 12) por miedo a las censuras o enemistades. 

El hombre nunca deja de ser hombre. «Como ninos recien naci-dos» (P Pedro 2,2) que anhelan la leche espiritual pura para crecer y llegar a ser «estirpe elegida, sacerdocio real, nacion santa, pueblo de Dios», asi Pedro, de hombre se hizo santo, hereicamente santo, cada vez mas santo, viniendo a ser de verdad, mediante un trabajo asiduo, «un otro Cristo». Como tambien lo fue Pablo, «el hombre» en el que la ley de la came (Romanos 7, 23) luchaba contra la ley del espiritu; el hombre que, tras haber sido arrebatado. el tercer cielo, aun probo las bofetadas del angel de Satands, el estimulo de la came (2a Corintios 12,7). Como «hombres» fueron igualMente tantos otros siervos de Dios, martires de su yo y por fin bienaventurados por haber vencido al yo y haberse regenerado en Cristo. «i,Cuantas veces habre de perdonar?» preguntO un dia Pedro a Jesus. Y Este le contestO «Setenta veces siete», es decir, un ntimero ilimitado de veces, ya que Jesiis sabia que el hombre, aun regenerado por la Gracia, nutrido con la Eucaristia, confirmado en la Gracia por la Confirmacion y hasta elevado al Sacerdocio, siempre seguiria sien-do «hombre», el necesitado de compasion y de perdon por su procli-vidad al error. Y a no tardar, bien por orgullo o por tibieza, surgieron en el seno de la Iglesia separaciones y herejias. Y ahi estan los gnOsticos, nicolaitas, simoniacos y bileamitas. Y mas tarde los antipapas, la epoca triste de la corte pontificia en AvitiOn y la mas triste min del nepotismo y cuanto con el mismo se relaciono. La Iglesia, astro pe-renne, tiene, como todo astro, sus fases, y al ser llama que no se apaga, tiene, como toda llama, sus alternativas de llama viva y se-miapagada. Mas puesto que Jesus, su Cabeza, y el Espiritu Santo, su Alma, son eternos y perfectisimos, como eternos e infinitos son su poder y su querer, asi Ella puede tener fases momentaneas de decaimiento y debilidad; mas no puede caer del todo ni apagarse por completo, antes, tras de una de estas fases, como persona aquejada de un sopor y vigorizada por una medicina potente, toma Ella despierta y vigorosa a su servicio y a su admirable mision universal, siendo de destacar que, precisamente, lo que producia pena contemplar en Ella —momentaneas relajaciones o persecuciones de sus enemigos— viene a ser la causa de una nueva fase suya •ascendente. Aquellos que tan inclinados son al orgullo, amigos de criticar y de juzgar a todos menos a si mismos, diran tras estas palabras: «Como Ella es sobrenatural no puede menguar en su perfecci6n». Esto diran los primeros. Y los segundos diran a su vez: «Si fuese tal como quieren decir que es, seria perfecta en todos sus miembros y sin embargo...» y citaran casos y casos mas o menos verdaderamente reprensibles; y digo verdaderamente porque a las veces una cosa puede en apariencia no ser buena cuando en realidad to es. Y ambos se equivocaran porque la Iglesia es, si, una sociedad o congregacion de miembros elegidos, regenerados por la Gracia del Bautismo, confirmados y perfeccionados por la virtud y dones de la Confirmacion, nutridos por la Eucaristia, purificados por la .absolucion en la Penitencia, asistidos en su nueva mision de esposos y procrea-dores en el Matrimonio o en la otra de pastores de almas en el Orden sagrado. Y, por otra parte, la Iglesia, como Cuerpo mistico, es santa en su Cabeza, en su Alma, en su Ley, en su doctrina y en muchos de sus miembros. Esto si, por cuanto no hay que despreciar a los miembros inferiores yi que muchas veces «los miembros que parecen mas &biles son los mas necesarios» (la Corintios 12,22) porque con su vida humilde, santa, escondida, vivida y ofrecida por Coda la sociedad de los cristianos, contribuyen al aumento de los te-soros espirituales de todo el Cuerpo mistico y tambien porque «Dios dispuso el Cuerpo de forma que se de un honor mas subido a los miembros que carecen de el» (P Corintios 12,24). Es decir, que El extrae frecuentemente los santificadores de aquellos que con la accion y el ejemplo llevan innumerables almas a Dios, de aquellos que son «los mas insignificantes» en el Cuerpo mistico, sin grados ni ordena-ciones sino ricos en santidad al hallarse identificados con Cristo en todos sus actos. Si, la Iglesia, como sociedad de fieles que de verdad son tales, es santa por su Cabeza santisima y nunca la santidad que desciende de la Cabeza y circula por todos sus miembros quedard agotada totalmente. Mas no todos los miembros son santos,ya que el hombre, por mas que sea catolico, es hombre y hombre continua siendo aunque pertenezca a la Iglesia en una cualquiera de sus par-tes. 

Cuando son muchos los miembros que han llegado a ser «hombre racional» y no «hombre divinizado», entonces la Iglesia experimenta un periodo de postracion del que mas tarde resurge porque Ella misma comprende que es preciso levantarse para hacer frente a los enemigos exteriores e interiores, los enemigos manifiestos que trabajan abiertamente al servicio del Adversario y del Anticristo, y los enemigos sutiles que resquebrajan el edificio de la fe y, en consecuencia, enfrian la caridad al querer aplicar una version nueva a los misterios y prodigios de Dios mediante esas «profundidades de Satands y del espiritu del mundo» de las que ya se hablo. No digan quienes tan dados son al orgullo: «La Iglesia no puede llegar a eso porque • siempre sera Santa». Esta dicho, tanto por la palabra divina hablando por boca de los Profetas como por la divina del Padre encamada hablando a sus ele-gidos, que llegaran .al Templo grandes abominaciones, como la envi-dia, y horribles abominaciones, como la adoracion de idolos humanos (siendo uno de ellos la ciencia privada de sabiduria) y la perversion con la adoracion de lo que no debe venerarse» (Ezequiel 8,1-17) y que, «Una vez que Cristo haya sido matado y ya no sea pueblo suyo el que le renegara, la ciudad y el santuario serail destruidos por un pueblo que llegara y cuyo objetivo sera la devastacion. Y, una vez que esta haya terminado, vendra la desolacion decretada... siendo menos las hostias y los sacrificios, asentandose en el templo la abo-minacion de la desolacion que durard hasta el fui» (Daniel 9, 26-27) y, como directa confirmacion por parte de la Palabra de las palabras de sus anunciadores, los profetas: «Cuando veais la abominaciOn de la desolacion en el lugar santo... entonces la tribulacion sera grande, cual no .10 fue desde el principio de los siglos... y despues de- la tri-bulacion... velar' al Hijo de Hombre» (Mateo 24,15-21-2) y 30). Y el enfriamiento de la caridad en demasiados corazones sera uno de los signos precursores del fin (Mateo 24,12). Vendra como esta dicho. iAbrid vuestros ojos espirituales para leer las predicciones del Cielo! Si los abrieseis, leeriais la verdad y veriais cuales son los verdaderos signos del fin y como este se en-cuentra ya en acto. Para Aquel que es etemo, un siglo es menos que un minuto. De aqui que no se diga que ha de ocunir maiiana. Mas si bien ha de ser todavia largo el camino hasta que todo se cumpla, lo que hasta el presente ha sucedido os viene a indicar que ya se ha iniciado la recta final. Las grandes abominaciones: la envidia entronizada endonde tan solo debiera haber caridad fraterna; el excesivo amor a la ciencia hu-mans endonde unicamente habria de existir un fiel amor a la Sabidu-ria, fuente de la Revalacion; los compromisos entre lo que propor-ciona utilidad terrena y utilidad sobrenatural para conseguir una utilidad inmediata; Cristo al que se le da muerte en tantas almas y el haber renegado la mayor parte de su pueblo de su Salvador, estos constituyen los elementos preparatorios. Despties «el pueblo que vendra» con el fin de devastar. Otro pro-feta dijo: «Cuando el pueblo del septentrion... Un gran tumulto de las tierras del septentrion... He aqui que viene del septentrion... (Jeremias 6,22; 10,22; 50,41). Una y otra predicciOn son tan claras que, para entenderlas, basta con alzar los ojos, saber ver y querer ver. Y Zque es lo que devastard? iOh!, no solo los edificios y territo-rios sino principalmente la fe, la moral y las almas. Y no todas las almas devastadas serail almas comunes. Los sacrificios y las hostias disminuiran, no habiendo ya libertad de culto, temiendo muchos ser apresados por ello. Ahora mismo, aun no estando todavia en acto la devastaciOn y la persecucion, hay muchos que reniegan de la vida que escogieron porque la abominacion se extiende como perfida gra-minea y se enfria la caridad al tiempo que surgen los falsos profetas de los que habla Cristo en el capitulo 24 de Mateo y en el 20 de la 2a epistola de Pablo a los Tesalonicenses. Por ahora, esos tan solo. Mas despu-es vendra aquel a quien ellos preceden: el Anticristo al que ellos habran preparado el camino debi-litando la caridad, al igual que el Bautista preparo los caminos a Cristo eseliando la caridad de la que se encontraba lleno,«11eno del Espirtu Santo desde el seno de su madre» (Lucas 1,15) como medio indispensable para poderse unir a Cristo y vivir la vida de Dios. (Sobre las ensetianzas del Bautista acerca de la caridad, ver Lucas 3,10-14). En verdad, la caridad es la ligadura que mantiene unida la comu-nidad catolica con Dios y con los hermanos. En ella y por ella per-siste la union que constituye el alimento de las almas, su santifica-cion y la de cada vez nuevas almas. Si llega a faltar la caridad-entra a ocupar su puesto el amor propio, siendo esta la diferencia entre ambos amores. El amor verdadero y santo, mandado y aconsejado por Dios, es btisqueda de Dios, reconocimiento de su omnipotencia visible en to-das las cosas y elevacion hacia Dios. Todo le sirve para esta eleva-cion a quien tiene en si la caridad que es piedad activa para todas las necesidades del projimo, pues en todo prOjimo la caridad nos hace ver a un hermano sintiendo a Jesus en el, a Jestis que padece con los sufrimientos del pobre, del enfermo, del perseguido o tambien porque ye que un hijo del Padre se esta volviendo hijo prodigo que deja la casa de Padre por it en busca de un falso bienestar y sufre igualmente porque hay quien duda de tener un Padre buenisimo a fin de que no taiga en desaliento ni en pecado. El amor propio, en cambio, es btisqueda de si mismos, es suce-sivo amor hacia si mismos, es action realizada para glorificarse a si mismos a los ojos del mundo. Y, de aqui nacen la concupiscencia de la came, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida; y de esta planta de tres ramas brotan despues la vanagloria, is dureza de corazon, la soberbia, el frenesi por las humanas alabanzas, Ia hipro-cresia, el espiritu de dominio y la persuasion de saberse guiar por si mismos desechando todo mandato o consejo del Amor y de quien habla en nombre del Amor. Se creen libres y reyes porque, a su parecer, no hay quien sea mejor que ellos, puesto que siempre, segtin ellos, se encuentran ya consolidados en las cumbres del saber y del poder. Por el contrario son esclavos, cual ninguno lo es, de si mismos, del enemigo de Dios. Esclavos, siervos, desnudos y ciegos. Esclavos de si mismos y sier-vos o esclavos del enemigo de Dios. Desnudos de los vestidos orna-mentados, de los vestidos de las nupcias con la Sabiduria, de los candidos vestidos para el convite de los cielos y para seguir hosan-nando tras el Cordero. Ciegos o cuando menos miopes por haber gastado su vista en intitiles investigaciones humanas. A esto llegan por haber renunciado a la primogenitura, es decir, a la mas alta filiation, la de Dios, por un pobre plato de lentejas, alimento terreno. Y es plato de lentejas la sustitucion de las obras sapienciales, sobrenaturales y, sobre todo, de la Gran Revelation que ha de ser aceptada y creida sin restricciones. Es plato de lentejas el sustituir esto con libros cientificos que, por perfectos que sean, son siempre libros escritos por un hombre. Podran tal vez parecer mas claros y, sin duda, mas comprensibles para quienes tan solo saben leer la letra quedandose en la superficie de las cosas, para quienes, por su propia pesantez, no alcanzan a profundizar mas; pero no transforman al hombre, no le Ilevan a lo alto. Los libros inspirados, en cambio, esos libros de los que Dios es el Autor, son medios de transformation y de elevaciOn,de union en Dios y con Dios para quien los sabe leer. 

Todo cuanto viene de Dios es medio de elevation, de transforma-cion y de la mas intima union con El. Los mismos milagros, de dis-tinta naturaleza, milagros de curaciones de cuerpos y de espiritus, estos sobre todo, son un medio de transformation y de union con Dios. iCuantos incredulos o pecadores podrian hacerse creyentes y ser redimidos por el prodigio de un milagro!. El milagro no debe ser negado en atenciOn al racionalismo: ni el milagro de la CreaciOn ni el de la curacion de un alma o de un cuerpo. La materia fue sacada de la nada y ordenada a su fin especi-fico por Dios. Un alma muerta o aquejada de enfermedad espiritual incurable fue curada por Dios con este o con aquel medio; pero siempre por Dios. Un cuerpo condenado a morir puede ser curado por Dios,. siempre por Dios, por mas que El se sirva de una apari-cion o de un justo para convertir y curar un espiritu, o de la particu-lar confianza en un santo para sanar una came. Que Fos racionalistas acierten a ver. Gran cosa es la razon. Gran cosa es ser criatura racional; pero cosa mas grande es el espiritu. Y acosa mas grande atm es ser criatura espiritual, esto es, saber que se tiene un espiritu al que se ha de poner en primer lugar como rey de su yo y como la cosa mas escogida de todas. Porque si la razon ayuda at hombre a ser hombre y no bruto, el espiritu, al ser rey del yo, hace del hombre el hijo adoptivo de Dios, prestandole semejanza con El y permitiendole participar de su Divinidad y de sus bienes eternos. El- espirtu, por tanto, debe predominar sobre la razon y sobre la came o humanidad y no el racionalismo que niega o pre-tende explicar lo que ha de creerse mediante la fe y que, al expli-carlo; o mejor dicho, al pretender explicarlo, queda lesionado el espi-ritu y lesionada igualmente, si no muerta, la fe. Acierten a ver los racionalistas. Depongan las lentes opacas del ra-tionalisti16, ya que no les han de servir antes les han de hacer percibir las verdades alteradas, lo mismo que sucede con una lente no acomo-dada al ojo debilitado, que no le sirve sino para ver atin peor. El que se inclina al racionalismo es ya uno que tiene su vista espiritual debili-tada. Y cuando mas tarde lo abraza, entonces coloca unas lentes ina-daptadas a su vista debilitada, terminando por ver del todo mal. Sepan ver, ver bien y ver el Bien. Ver a Dios en su continuo y perfecto dbrar manteniendO la Creacion que vino a la vida por su Querer y  de-vuelve la salud y la vida endonde es ya segura la muerte. Los que pretenden explicar la creation y la vida como una autogenesis o poligenesis, Zcomo pueden negar que el Omnipoten'te pueda ahora menos de lo que - hizo al principio creando sin que tan siquiera hubiese materia sino tinicamente caos y despues tan solo cosas limi-tadas e imperfectas? i,Es logico, puramente logico y racional, que se pueda admitir el milagro del caos que se ordena a si mismo y por si genera la celula, esta se desenvuelve en especie y esta especie en otras cada vez mas perfectas y numerosas, al tiempo que se sostiene que Dios no pudo hacer por Si toda la creacion? i,Resulta logico y racional dar por cierta la evolucion de la especie, o mejor, de "una determinada especie hasta llegar a la forma animal mas perfecta por hallarse dotada de palabra y de razOn, aunque solo sea de estas dos cualidades, cuando se ye que, desde hace milenios, no ha habido criatura animal alguna que haya adquirido la razOn y la palabra no obstante su convivencia con el hombre? Todo animal, desde hace milenios, es como fue hecho. Habra ha-bido achicamientos estructurales, se habran hecho cruces por los que de las razas en un principio creadas se habran obtenido razas hibri-das; mas, por muchas epocas y milenios que hayan transcurrido, jamas se via que el toro dejase de serlo, como tampoco el can, por siglos y siglos de convivencia que haya mantenido con el hombre. Ni se vi6 nunca que las monas, con el discurrir de milenios y sus con-tactos con el hombre del que, ciertamente, pueden imitar sus gestos mas no aprender el habla, llegasen a ser hombres o, al menos, ani-males hombres. Son las mismas criaturas inferiores que, con la evi-dencia de los hechos, desmienten las elucubraciones de los cultivado-res de la ciencia puramente racional. Cuales eran, son, dando testi-monio de la omnipotencia de Dios con la variedad de las especies que, por lo demas, no han evolucionado, pues como eran han seguido siendo: con sus instintos, sus leyes naturales, su particular mision que nunca es intitil por mas que pueda parecerlo. Dios no hace obras imitiles y totalmente nocivas. Hasta el mismo veneno de las serpien-tes es ail y tiene su rake de ser. Sepan ver los racionalistas. Despojense de las lentes del raciona-lismo y vean a la luz de Dios mediante la Palabra divina que hablO por boca de los patriarcas y de los profetas del Tiempo antiguo y por boca de los santos, misticos o contemplativos del Tiempo nuevo, a los que siempre un Unico Espiritu revelo o record6 cosas ocultas y pasadas que han ido alterandose en su verdad al pasar de boca en boca. Vean sobre todo por medio de la Palabra encarnada y Luz del mundo: Jesus, el Maestro de los maestros, el cual no cambio ni una tilde siquiera de la Revelacion contenida en el Libro, antes, eon ser El la Omnisciencia y la Verdad que lo sabia todo en su verdadera plenitud, no solo la confirmo sino que, rectificando el sentido des-viado tal vez por arte de los rabinos de Israel, la devolvio a su pris-tina forma que es la tinica verdadera. Querer anadir a cuanto la Sabiduria revelo, la Tradicion ha trans-mitido y la Palabra ha confirmado y explicado, es atiadir oropel al oro. No son los elementos de la ciencia los que abren las puertas del Reino de los cielos sino las aureas monedas de la Fe en las ver-dades reveladas, las aureas monedas de la Esperanza en las promesas eternas, las aureas monedas de la Caridad practicada porque se creyo y esper6;esas son las que proporcionan a los espiritus de los justos despues a las carnes y espiritus de los justos su puesto en la Ciudad eterna de Dios. Nunca se dira bastante que la ciencia es paja que llena pero no nutre, que es humo que ofusca pero no ilumina y que el •engailar con la fe y la esperanza es un veneno espiritual -que mata y cizaiia que da fruto de falsos profetas de un verbo nuevo y de nuevas teorias que no son verbo divino ni doctrina divina. Por otra parte, endonde no hay cuanto mas arriba se ha dicho, el que alli esti parece vivo pero esti. muerto. Es decir, que quien no tiene sino la apariencia de lo que debiera ser, es en todo semejante a una estatua hermosa y bien adornada pero que es insensible y no puede comunicar a otros la vida que no posee. Bocas que hablan porque no pueden' callar pero que no persuaden al faltar en su pala-bra ese poder que convence. i,Como van a convencer si ellos mismos no estan convencidos? Son instrumentos mecanicos que hablan hasta con elocuencia pero sin alma. Siempre hubo de estos. Son los de vocacion errada. Con mucho entusiasmo al principio, este fue apagandose mas tarde lentamente, careciendo de coraje para retirarse. Es mejor un pastor menos que no un pastor que parece estar vivo cuando, en realidad, esta muerto en su espiritu o a punto de morir. Su puesto lo podria ocupar uno que estuviese vivo para comunicar vida. Mas el falso, el mas falso de los respetos humanos les detiene de confesar abiertamente: «Ya no soy capaz y me retiro». Siempre los hubo. Judas de Keriot es su prototipo. Mejor hubie-rale sido retirarse que no permanecer y llegar al supremo delito. 
«Aquel que, despues de haber puesto la mano en el arado se vuelve eras, no es apto para el Reino de Dios» dijo el divino Maestro. Y quien no es apto es mejor que. se retire para no echar a perder a muchos, desatar la murmuracion en muchos mas y causar dark) al Sacerdocio con su escandalo. La gente generaliza y ye mas facilmente el mal que el bien. Cuando llegan al convencimiento de encontrarse muertos para la mi-skin, que se retiren; pero que no den lugar a que la gente juzgue ge-neralizando y datiando a toda la clase. Las ramas destinadas a pro-porcionar savia a los frutos, si vienen a quedar esteriles, deben ser cortadas porque, no solo son imitiles sino que roban el vigor a la planta que tinicamente serviria para adornarse con un pomposo y efi-mero follaje. Siempre hubo en las cosas creadas perfectas por Dios una parte que no acertO a conservarse tal. La primera defeccion tuvo lugar en el ejercito angelica y es un misterio impenetrable como pudo suceder en espiritus creados en gracia que veian a Dios, conocian su Esencia y Atributos lo mismo que sus obras y designios futuros. Sencilla-mente se rebelaron, no supieron permanecer en su estado de gracia y, de espiritus de luz que vivian en el gozo y el conocimiento sobre-naturales, se transformaron en espiritus de tinieblas que viven en el horror. La segunda defeccion fue la de los Progenitores y tambien esta es algo inexplicable. Z,Como pudo ser que dos inocentes que gozaban de los innumerables beneficios de Dios y, por su feliz estado de gra-cia y demas dones que les capacitaban para conocer y amar a Dios como ningtin otro hombre —a excepcion del Hijo del Hombre y de su Madre por estar llenos de Inocencia y de Gracia— pudiesen escu-char y obedecer al tentador y preferirlo antes que escuchar la voz de Dios que les amaestraba amorosamente y tan solo les exigia una sola obediencia? Fad' obediencia por cuanto ellos no necesitaban echar mano de aquel fruto para saciar por completo todOs sus apeti-tos. Lo tenian todo. Dios habiales hecho ricos de todo cuanto les era necesario para ser felices, sanos de cuerpo y de espiritu. Sencilla-mente, se rebelaron, desobedecieron, no supieron conservar su estado de gracia y, de criaturas que vivian en el gozo y conocimiento sobre-naturales, llegaron a ser unos infelices en su espiritu, en su corazon, en su mente y en sus miembros; cansados estos por el trabajo, ame-drentada la mente por las dificultades del matiana inmediato y del manna futuro y eterno, quebrantado el corazan por el asesinato de un hijo y la perfidia del otro y abatido su espiritu, a la sazon en-vuelto en la caligine de la culpa que les impedia comprender los amorosos consejos del Padre Creador. La tercera grande, misteriosa e inexplicable defeccion es la de Judas de Keriot que, de .manera espontanea quiso ser de Cristo, gozo por espacio de tres afios de su amor, se nutrio de su Palabra y, de-silusionado en sus suefios concupiscentes, lo vendio por treinta dena-rios, pasando de apostol, es decir, de elegido para la' mas alta dig-nidad espiritual, a traidor del Amigo, a deicida y suicida. Estas son las defecciones mayores. Mas, aunque menores, siempre las hay por cuanto el hombre nunca deja de serlo y porque lo creado nunca es eternamente perfecto como lo es el Creador, si se excepttia el Reino de los Cielos en el que tinicamente los espiritus confirmados en gracia y no sujetos ya a pecar, tienen su morada; y si se excep-ttia igualmente al Hijo del Hombre junto con su Madre. El primero porque era el Dios-Hombre y, por tanto, a su persona de Hombre hallabase unida su Persona de Dios, yendo unidas de este modo sus perfecciones divinas a las suyas humanas. Y la segunda porque, a los dones extraordinarios de los que Dios la colmo desde su concepcien, ella correspondio con una buena voluntad y una fidelidad rayanas a una altura que santo alguno alcanzO ni alcanzard jamas. Y el que el hombre sea a las veces imperfecto no constituye culpa imperdonable. Dios es al mismo tiempo Misericordia y Pacien-cia. El aguarda al arrepentimiento del que yerra y perdona si el arre-pentimiento es sincero. Por lo que el hombre que cae puede alzarse de nuevo tornando a ser justo, o mejor, atin puede llegar a ser mas justo que antes porque, al comprobar su debilidad, el propio orgullo puede ser menor y mayor su misericordia para con sus semejantes en el ministerio o en el trato con los hombres. Dios sabe sacar bien del mal cuando el hombre no se niega a sus invitaciones y consejos y a los de sus otros hermanos mas santos que el. Mas cuando ye al hombre obstinado en sus imperfecciones, presa de un quietismo que no le hace cometer el bien ni el mal, de un quietismo que hace de el 'limo que parece vivo pero que esta muerto y con ese modo de ser es causa de la muerte y de la debilidad de muchos, entonces Dios viene a el «como ladrOn del que no se sabe a que hora vendra» (Apocalipsis 3, 3). Dijo el Maestro a los suyos: «Cefiid vuestros costados y tened encendidas las lamparas en vuestras manos». No dijo: «Descansad, dormid,. porque ya fuisteis elegidos y teneis el puesto asegurado». El siervo de Dios es un operario y quiere que opere durante todo el tiempo de su jornada terrena. Y tanto mas ha de operar cuantos mas especiales y amorosos dones recibie• de Dios. «A quien mucho se le mucho le sera exigido» (Lucas 12,48). Y debe operar a ejemplo del Maestro, ejemplo de paciencia, de misericordia y de amor incan-sables. Porque, como querriamos que Dios midiese nuestras propias debilidades, con igual medida debemos hacerlo nosotros con los de-mas para no incurrir en el rigor de Dios por haber medido rigurosa-mente a los demas. «Con la medida con que midiereis sereis medidos y con creces» (Marcos 4,24). Por otra parte, atin hay poca virtud, practicada de forma herOica, si bien con fidelidad a la Palabra por parte de uno mismo o traba-jando para que los demas sean o lleguen a ser fieles y constantes en confesar el Nombre del Senor incluso delante de los escarnecedores o enemigos del catolicismo. No de- los perseguidores sino de los contra-rios, desviados e ignorantes de ese Nombre y de Quien lo lleva. iCuantos hay que son de la «iinagoga de Satands» (Apocalipsis 3,9) o de la del mundo por no hallarse instruidos en la Verdad! Instruidos con paciencia y amor segUn el espiritu del Evangelio, de su Autor: Jesus y de su Custodiadora y Dispensadora: la Iglesia Romana. Almas que se encuentran en Las tinieblas pero que tienden instin-tivamente a la Luz. Almas que estan en el error de un culto ideolatra o separado pero que tienden instintivamente a la Verdad. Almas que, por su propia naturaleza, tienden al Bien y pertenecen asi, aunque sin saberlo, al alma de la Iglesia y para las que bastaria una mano, una palabra, una ayuda apostolicamente fraternas para llegar a ser miembros vivos del Cuerpo mistico y adoradores del verdadero Dios. Ahora bien, por ser cierto que quien salva o da vida a un alma tan solo, salva la suya dandole el premio de la Vida eterna; y, al ser Dios infinitamente reconocido con quien le entrega un hijo, es igual-mente cierto que Dios perdonard muchas cosas a quien se ingenia para hacer entrar por las vias del Senor —las vias que conducen al Cielo— a muchas almas, teniendo abierta la puerta de la misericor-dia, de la verdad y de la sabiduria, que es el Evangelio, para que a todos cuantos, tras la invitacion del ministro de Dios, quieran entrar, les resulte facil hacerlo. De este examen y confrontacion entre las siete iglesias de entonces y el estado actual de diversas religiones e iglesias saltan la ad-vertencia y la invitaciOn a no dejar morir la caridad; a no seguir doctrinas humanas por demas semejantes a las de Balaarn que son motivo de escandalo, de intoxicacion y de fomicacion espiritual para los pequelios por ser «escandalo», y para los grandes por los otros dos motivos; a combatir a todos aquellos que tengan comercio o practicas personales y actos tenebrosos, fornicando con las potencias del mal y de la mentira y nutriendose de alimentos mentales sacrifi-cados u ofrecidos a los idolos de una ciencia y de una curiosidad impuras; a sacudir de si el quietismo y a tornar a ser vivos para proporcionar la vida; a reforzar la virtud debil trabajando con todas las fuerzas que se tengan para llevar a los demas al conocimiento de Dios y del evangelio y, por consiguiente, a la virtud para que los salvados proclamen al Padre de .los Cielos y de todos los hombres por su salvador; a arder para arder; a esplerider para iluminar y a desprenderse de cuanto es concupiscencia, aunque solo sea de rique-zas, de poder, de salud y tranquila comodidad humana, para reves-tirse de las cosas sobrenaturales y asi estar libres y sin obstaculos para la labor apostolica. Asi pues, los que quisieron hacerse santos venciendo todas las cosas contrarias a la santidad, recibiran el «nombre nuevo», se mentaran del «arbol de la vida» y del «mild escondido», seran re-vestidos con «blanca vestidura», coronados con «corona» de gloria celeste, hechos «columna» del Templo eterno y «se sentaran sobre el trono» que esta preparado para los vencedores (Apocalipsis, capitulos II y III). 




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